Publicidad, vino y tonadilleras.

Siguiendo la tendencia actual, debería ser apocalíptica y decir que la publicidad es caca. Y como tal, terminará desintegrándose o abonando otros campos. Las moscas vendrán y alguien dirá en voz alta: “la publicidad es una mierda”.

Pero no.  No lo creo. O sí. No sé.

El sábado por la noche, cuatro que parecemos normales pero nos dedicamos a  la publicidad cosas oscuras, tuvimos tertulia sobre la publicidad. Y a pesar de todo el vino que había, fue algo deprimente. Noté en el ambiente cierta tristeza. Era como si nuestra “amiga” la publicidad estuviera agonizando en la cama de un hospital y nosotros, sus amigos, estuviéramos en la sala de espera, esperando… pero con las copas bien llenas de vino. Cómo somos los buenos amigos, eh?

Y justo el lunes, vi esto: http://www.hombretranquilo.com/2014/01/no-seas-publicista/  ¡Justo lo que necesitábamos! ‘No seas publicista’ es de la escuela del ‘No busques trabajo’ de Risto. Y me jode.

Que sí, que están muy bien, pero no son realistas. Y si lo son, no son consecuentes.

Me hace especial gracia eso de que “la publicidad tiene que reinventarse” porque os imagino a muchos diciéndolo mientras os coméis un helado de chocolate y os chorrea por la comisura de los labios. Tan bobos…

Parte de la culpa (la otra parte de culpa la tenemos el resto) la tienen los gurús del mundillo, que por cierto, no son pocos. A veces pienso que los guruses sois (por si me lee alguno diosnoloquiera) artistas que no han podido llegar a serlo. Sois como esos entrenadores que no pudieron llegar a futbolista. Como esos enfermeros que no les da la nota para médicos. Sois una mala influencia. Buscáis el aplauso y si queréis que os aplaudan, mi consejo es que os planteéis ser tonadilleras.

Y perdón a los enfermeros.

La publicidad es como un juego de roll. Dentro todo es tan importante que te olvidas de comer, de dormir, de salir, de vivir. De ducharte. Pero fuera, ¡ay amigo! Fuera la publicidad es un 2×1, es el anuncio del Calvo en Navidad y Ana Rosa vendiendo cremas con veneno de serpiente entre un reportaje sobre secuestros y una exclusiva de Paquirrín. Fuera… dedicarse a la publicidad es crear cancioncillas, para algunas abuelas (¡un saludo yaya!) es salir en los anuncios y como mucho, hacer un vídeo cortico con la primera idea que tuviste ayer por la tarde.

Vale que la publicidad ya no es lo que era pero pensar en antes es lo que nos apalanca. Sé publicista si te da la gana, claro que sí. Quéjate. Cambia lo que no te guste y pírate cuando la cosa te mosquee. Al menos inténtalo. Dedícate a lo que te salga de… dentro, no seré yo quien te haga una lista quitándotelo de la cabeza. Que por cierto ya lo hice cuando mi hermano me dijo que quería ser chef de cocina. Y ahí está. Petándolo. ¿Y sabéis qué? Él trabaja los domingos, tampoco tiene horarios, trabaja festivos, crea platos nuevos cada día, se quema, se corta, llora, patalea… Y ahora, ¿cómo lo ves? ¿cómo te ves?

No soy una gurusa de la publicidad, de hecho casi acabo de llegar, por eso espero que no me toméis en serio. Yo sólo quiero que de vez en cuando salgáis de la burbuja y penséis que lo que hacéis no es tan importante. No busquéis los aplausos porque esto no es un circo.

Como veis, yo también sé hacer reflexiones desde «»»»la humildad»»». Esta profesión es fantástica pero ya está. Ni es la más puta ni la más guapa. Así que por favor, bajad los humos, subid las persianas y abrid las ventanas.

QUE ESTO YA HUELE A CERRAO.

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