No te precipites

Hacía mucho frío. No sentía la nariz. Me lloraban los ojos. Yo no quería llorar. No tenía que llorar. Estaba segura de lo que iba a hacer. El viento me tambaleaba y deseaba con todas mis fuerzas que me empujase al vacío. Llevaba mis zapatos favoritos, mi abrigo nuevo y los labios pintados de rojo. Quería estar guapa. Había decidido contar hasta 10. Uno, dos, tres… espera, ¿y el cero? Cero, uno, dos, tres, cuatro… No, demasiado largo. Tres, dos, uno, ¿cero? ¿debería decir cero? Quizás no. Hasta el uno está bien. Para. Relájate. Dios, me iba a tirar al vacío. Tenía la mirada fija en un coche rojo. La gente caminaba rápido sin pensar en lo que estaba a punto de pasar. Madrid es así. Todos caminan rápido. Todos empujan. Ojalá viniese alguien a empujarme ahora. Quería hacerlo. Tenía que hacerlo. Salta, salta, salta, salta, salta. Maldita sea, tírate. Balancéate hacia delante. Vuela como nunca. Tírate de cabeza. Tienes que hacerlo. Así no puedes seguir. Todo irá bien. Tírate. Salta. Cierra los ojos. No lo pienses. Ahora. Ya. Vamos. ¡Hazlo!

Espera, espera. No te precipites. 

Esa maldita voz otra vez… Cerré los ojos y lo hice. Salté. Me precipité al vacío. El frío chocaba contra mi cara. El viento me arañaba, me cortaba los labios. Ahora sí quería llorar. No tenía que haberlo hecho. Mierda, mierda, mierda. ¿Qué me iba a pasar ahora? ¿Qué coño hago pensando en este momento? ¿No debería estar viendo mi vida pasar? ¿Y la luz al final? ¿Y la imagen en negro? Solo le veo a él. Enfrente. Preguntándome con los ojos. Me acaricia las mejillas frías con miedo. Por favor, no me mires así. Tenía que hacerlo. Tenía que saltar. Ya no tenía sentido seguir así. No me lo tengas en cuenta. Quizás nunca lo llegues a entender.

El descenso fue horrible. Solo había silencio. Zumbidos. Pitidos de coche. Cerré los ojos fuerte y el corazón me volvió a latir y lo hacía demasiado rápido. Noté suelo bajo mis zapatos. Dejé de volar. Abrí los ojos. Alguien tenía mi cara entre sus manos y me decía «yo también».

No era tan difícil decirle «te quiero». Enhorabuena. Buen salto. 

madrid

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