Victoria (2)

Y allí apareció.

Mojándome el suelo. Goteando con prisa. Brillando como cuando un delfín salta sobre el mar. No quise mirar por si me veía. Qué astuta fui. Pero sí, claro que me vio.

Yo respiraba hondo aguantándome cada exhalación intentado pasar desapercibida. Poco a poco me quedaba sin aire para respirar con normalidad. Qué drama. Una tía que no conocía de nada desnuda y empapada en la puerta de mi cocina. Y yo en bragas sin saber qué hacer ni por dónde salir. No quería mirarla, y aunque hubiese querido, la oscuridad me lo impedía. Su «Busco agua caliente» rebotó en la ventana. ¿O fue un«busco agua, caliente»?. No recuerdo qué quiso decir ni dónde puso la intención. Yo seguía parada frente al fregadero mirando fijamente el vaso medio vacío. Pero ella se movía, se acercaba. Caminaba lento, suave. Todo lo contrario a como la vi llegar cruzando el pasillo esa misma la tarde como una amazona.

Yo era un cubito de hielo y ella cera caliente moldeable. Ella tenía la piel fría con restos de agua de la ducha y a mí me parecía sudar agua hirviendo. Yo era mantequilla y ella un cuchillo de punta redondeada. Se puso a mi lado. Su brazo frío rozó mi brazo caliente, cogió el vaso que yo aún seguía mirando y se bebió lo que quedaba de agua. Volvió a poner el vaso delante de mis ojos y me dio un beso en el hombro. Al acercarse, tres gotas de su pelo se despidieron de sus puntas, bajaron por el lateral izquierdo de mi espalda y se escondieron detrás de la puntilla de mi ropa interior.

No se iba. No se movía. Y la luz no volvía.

Ladeé la cabeza para comprobar que si seguía allí y me retiró el pelo de los ojos. Aquello era como jugar a las tinieblas, solo que yo no jugaba. Con su mano derecha intentaba recoger mi pelo hacia un lado y con la izquierda rozó mi cuello hasta cogerme la nuca. Podría decir que no entendía nada de lo que estaba pasando pero en aquel momento no me apetecía nada pensar.

Éramos dos sombras que se movían en un fondo negro. Solo resaltaban los dientes que nos ayudaban a localizarnos la boca. Aún así, la mano de la nuca llegó hasta mis labios. Los tocó de arriba a abajo. Se los aprendió de izquierda a derecha. Tragué saliva. Se acercó y chocamos con la nariz. No mediamos las distancias. Demasiado lejos. Demasiado cerca. No había término medio. Ni siquiera hubo beso de reconocimiento. Me mordió en tres sitios diferentes del cuerpo formando una constelación. Y yo ahí parada. Echando de menos los bolsillos de la sudadera para al menos poder meter las manos en algún lado. No la tocaba. Yo me dejaba.

«Victoria…». Es lo único que pude decir.

Es lo único que me dejó decir.

gas_natural

 

5 comentarios en “Victoria (2)

  1. Buff….. No es nueva esta incursion tuya en los terrenos eroticos de la literatura. Digo eroticos, pero incluso esta definicion seria gruesa. Es algo mucho mas sutil, mas suave; pero a la vez mucho más explosivo y sexual.
    Vamos, que de una manera fina, casi de orfebre, consigues excitar bastante. Con lo que escribes claro está.
    Una gran pelicula contada en dos partes, con suspense, con emocion, con sensualidad.
    Me gusta tu manera de enfocar este erotismo.
    No estoy seguro, pero podria afirmar, que esta literatura erotica que cultivas, se parece mas bien a un…
    diario. ¿O es mucho imaginar?

    Un saludo.

    🙂

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  2. Pau ‏@kuluska 4 hHace 4 horas
    Es curioso. Una tía heterosexual puede escribir sobre otra tía y mola bastante. Un tío heterosexual escribiendo sobre otro tío NO BIEN.

    No creo que sea una cuestion de genero, o de orientacion sexual. Es una cuestion de aptitudes.
    Si no se tienen aptitudes para escribir da igual que seas de alli de aqui o mediopensionista. Donde no hay no hay. Asi de simple.

    Voy a leer otra vez esto tuyo. Tengo frio.
    🙂

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    1. Me alegra saber que te gusta 🙂

      Sin embargo, creo que por muy bien que escriba, rara vez un tío quiere contarlo o se atreve o su imaginario le llega a eso. No sé. Solo sé que a mí Victoria me tiene un poco atrapada…

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  3. Estoy de acuerdo. Ahora no recuerdo muy bien, pero se que hay alguno por ahi que esta onda se mueve bien. Lo buscare y te lo comento.
    De todas las maneras, leyendote, inspiras, asi que me veo capaz de recrearme una historia parecida en la cual soy yo el que esta en la cocina y el que se asoma duchado es Victor¡¡¡.
    Nooooo. Voy a dejar de leerte un rato……
    Hay rincones en los que conviene no mirar. 🙂
    Buenas noches. Que descanses.
    🙂

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