¿Por qué me siento una albóndiga rebotando en un tupper cada San Valentín?

Donuts con forma de corazón con sabor a fresa. Ramos de flores sin una filosofía cromática correcta que me distorsiona la vista. Peluches rellenos de soledad. Bombones con licor del Polo. Tangas que no son de algodón y joder, yo así no puedo. Una taza personalizada con una foto pixelada. Un desayuno romántico sin gluten.  Un pack de colonia y desodorante envuelto en un papel bonito. Unas entradas para ver el musical de su ex novia. Unos calcetines de rebajas. Una sesión de spa en el gimnasio de la esquina. La mejor pulsera de plata de Wallapop. Un libro de Marie Kondo de segunda mano.

A mí San Valentín, meh. Nunca he dado ni recibido, ni siquiera regalos. Prefiero los sobres sorpresa un lunes de mierda cualquiera, las escapadas a Guadalajara sin razón alguna, desayunar con champán por no llorar. Vamos, que si puedo elegir, me gusta la tontería repartida en los trescientos y pico días que ofrece el año. Habló la lista, ¿y a quién no? 

San Valentín ni me pica ni me da gusto. Quicir, si la gente quiere regalarse PRECISAMENTE HOY cualquier gilipollez, ¿quién soy yo para decir / proclamar / gritar / tuitear que ese gesto es de losers? Porque-vamos-a-ver, me irrita mucho ese sector (y no pequeño) sectario de la población que se cree superior al resto por el mero hecho de no celebrar nada el 14 de febrero. Y A MI QUÉ. Esa festividad que te pierdes, ese consumismo gratuito y nada culpabilizante que no disfrutas, esa excusa perfecta para hacer del jueves otro sá-ba-do.

Solemos (gente haciendo gestos de comillas con los dedos) suponer (gente haciendo gestos de comillas con los dedos) que los que celebran o se regalan alguna parida en San Valentín se quieren menos. Y nos quedamos tan panchos, prima. PORQUECLARO, A MÍ NO ME HACE FALTA UN DÍA PARA CELEBRAR ESTO TAN GRANDE QUE SIENTO. Olrait. La paz del mundo pa’ ti.

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Reconozco que yo estoy un poco en medio y me siento como una albóndiga rebotando de lado a lado dentro de un tupper, pero si tengo que elegir, me quedo con celebrar el amor y sobre todo, respetar a los que así lo desean. ¿Que se quieren menos? Peor para ellos. ¿Que hoy es su día favorito del año? Mejor para El Corte Inglés.

Así que amigos, comprad con el corazón pero sobre todo con conocimiento. No hagáis de este San Valentín un día horribilis. Yo a muerte con vosotros.

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