Yo también: HER

A mí también me gusta estar sola. Aislar por voluntad propia. Observar cómo se difuminan y entremezclan las luces. Tomar café en silencio. Sentirme ridícula enseñándole mi universo al mundo. Me gusta que gente que ni siquiera conozco me haga reír en menos de 140 caracteres, me dé los buenos días o consiga ponerme a mil. Que se ilumine el teléfono cuando más lo necesitas. Me gusta ponerme dramática mientras vuelvo a casa al salir de la oficina. Imaginar cómo sería mi vida cerca de personas que parecen solo existir en las fotos. Me gusta conectar sin tocarnos. Olvidarnos con tan solo desconectar.

Volumen y distancia

Cuanto más le grito, más lejos se va

Cuanto más lejos, más le grito

Cuanto más le susurro, más cerca viene

Cuanto más cerca, más le susurro.

Cuanto menos le grito, más cerca viene

Cuanto menos cerca, más le grito

Cuanto menos le susurro, más lejos se va

Cuanto menos lejos, más le susurro.

Cuanto más le grito, menos cerca se queda

Cuanto menos cerca, más le susurro

Cuanto más le susurro, menos lejos se va.

***

Quédate cerca y no me hagas gritar más.

Te susurraré cada día que no te vayas más lejos.

photo-1416615267350-a82c5a347dbf.jpeg

Para.

Para de buscarte en cada palabra que escribo en broma o en serio, golpeando el teclado o deslizando el lápiz. Para de buscarte en lo que susurro o en lo que grito. Para de buscarte en lo que hago. Para de buscarte para encontrarme. Para de buscarme comiendo tortilla en la barra del bar Zabaleta de Donosti, lloriqueando en la última fila de una sala en los Cines Ideal, tomando un Toño en el sillón marrón de Cafelito o abanicándome en la puerta de La Bodeguita del Medio en La Habana.

Para de buscarte.

Para de buscarme.

O te encontrarás.

O me encontrarás.

Para de buscarme para encontrarte.

Para de lo que sea.

Para lo que sea.

Pero para.

Para.

Para de buscarte.

Estás.

x.png

Sácame de contexto

Fresco, que eres un fresco.

Te voy a sacar hasta la última gota y cuidado con salpicarme en los ojos. En el pelo no, que lo llevo limpio. Déjame exprimirte. ¿Te gusta? ¿Te gusta así? ¿Más fuerte? Dime cómo lo quieres. Cuéntame qué quieres. Me duele la muñeca. Mañana tendré agujetas en el brazo. Cambio de mano. Sigo. Con la izquierda no se me da tan bien. ¿Quieres más? Estás a punto de terminarte. El fin está cerca. Voy a parar. ¿No? ¿Más? ¿Aún quieres más? Venga, último esfuerzo. Cómo me gustas. Mojado. Ácido. Intenso. Mi lengua no se acostumbra a ti. No sabe dónde ubicarte. Sabes cómo hacerme vibrar. Cierro los ojos. Aprieto más. Tocas fondo. Freno en seco sin quitar la mano. ¿Sí? ¿Ya? Fin. Ya no hay más jugo que sacarte. Dame. Quítame la sed. Cuidado, despacio. Te suelto. Te dejo ahí tirado. Me mojo los labios. Te bebo entero. Joder, así. Así sí. Qué rico. Quiero más. Dame. Cómo me gustas…

Benditos limones. Bendita limonada.

dibujodelimonparaimprimir

El amor y otras redes sociales

Naces. Creces. Te sigue en Twitter. Le haces FAV. Te hace RT. Le sigues. Te manda un DM. Le contestas. Te manda otro. Le contestas. Os cruzáis en Tinder. Le da a ‘corazón’. Le das a ‘corazón’. Hacéis match. Os saludáis. Él jiji. Tú jaja. Te sigue en Instagram. Le sigues. Le da ‘like’ a todas tus fotos. Le mandas un DM. Te contesta. Os pasáis a Whatsapp. Te habla. Le hablas. Te habla más. Le hablas más. Os encontráis en Facebook. Te pide amistad. Os agregáis como amigos. Le gusta lo que pones. Te gusta lo que dice. Te comenta. Le das a ‘me gusta’. Te habla por el chat de Facebook. Le hablas por el chat de Facebook. Os encontráis en un bar. Te saluda. Le das dos besos. Con suerte os reproducís. Y ya no hay tiempo para más PORQUE TE MUERES.

(de vieja, del asco o de ganas)

No me llames

A. ¿Ha pasado algo?

B. NO.

A. ¿Entonces por qué me llamas?

B. ¿No puedo llamarte?

A. Nunca me llamas.

B. Porque nunca me pasa nada.

A. Entonces, ¿pasa algo?

B. ¡Que no!

A. ¿Y para qué me llamas?

B. No lo sé.

A. Te pasa algo, sí.

B. No.

A. Pues no te entiendo…

B. ¡Parece que te moleste!

A. No, pero es que nunca llamas.

B. Tú tampoco.

A. Porque no me pasa nada nunca.

B. Y por eso no me llamas…

A. Ni tú.

B. ¡Pero si te he llamado yo!

A. Vale, vale… ¿Entonces por qué me llamas?

B. Porque tú nunca me llamas.

La de los tequiero, dígame.

(oficina. hablan por teléfono)

(…) No te dejes impresionar. Son dos palabras. Las hemos trabajado. Te las sabes. Sabes cómo decirlas. Sabes qué cara poner. Te sabes los trucos. Hemos practicado mucho (…) Daniel, no me jodas (…) Son dos putas palabras (…) Vale, vale, vale. No te pongas nervioso. Sopla (se aparta el teléfono de la oreja) Sí, sí, te escucho. Respira (buf, buf, buf). Tú puedes. Dilo (…) No, “tú puedes” no son las dos putas palabras que tienes que decir (…) Perdón. Que no (…) Que no es tan difícil. Tú mírala a los ojos, pero mírala un buen rato. Mírala como si no tuvieses nada que decir, como si sólo quisieras mirarla todo el rato. Achina un poco los ojos, ladea la sonrisa. Relaja labios. Haz como si la fueses a besar. Ella se pondrá blandita, entonces tú te acercas un poco… y (grita) ¡ZASCA! Se lo dices. Se lo dices normal. Como si no fuese algo importante (…) Ya, ya… (…) Ya sé que para ti… Mira, tengo que dejarte. Rápido. Dime que me quieres. ¿Cómo que no puedes? Dímelo. Daniel, a ver… escúchame. Daniel, ¡que me lo digas! Sólo son dos putas palabras. Repite conmigo: TE QUIDaniel? ¿Estás ahí? (…)

Bandera amarilla

DSC_0203

Bandera amarilla en mi cabeza. Zona peligrosa. Precaución independientemente del nivel de inmersión. Se permite el acercamiento pero con limitaciones. Se deben adoptar las medidas de seguridad que en cada caso se consideren adecuadas extremando la precaución ante las posibles corrientes inapreciables y por la posibilidad de empeoramiento del estado y consecuente paso a bandera roja. Evitar zonas donde no se toque fondo y aconsejable mantener la cabeza fuera del agua. Las condiciones son duras pero no amenazan a la salud de extraños.

Tú decides si mojarte o no.